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5782 - AHarei Mot - Rabino David Laor

Actualizado: 24 nov 2022

Muchos han sido los momentos en mi vida, en los que he tenido que explicar a terceros mis limitantes dietéticas de Kashrut, sobre todo cuando me he encontrado con personas no judías. En una ocasión me preguntaron por curiosidad, sobre el porque mantener reglas Kosher. Dependiendo de la persona que me pregunta me he referido a los textos Bíblicos del Levítico o simplemente les explico que el Judaísmo nos enseña a mantener “límites o fronteras” en nuestras vidas sobre lo que debemos y no debemos hacer.


Por ello, también lo que entra a nuestro cuerpo como alimento esta “limitado” y no nos atreveríamos a comer todo lo que existe comestible en el mundo. La porción de esta semana Ajarei Mot, entre otros temas trata precisamente sobre límites. Después de medio libro del Levítico que trata exclusivamente sobre los sacrificios, con instrucciones precisas en relación a cada tipo y función, la Torá, en el capítulo diecisiete, menciona trece veces la palabra “sangre” y expresa la actitud que se debe tener hacia la misma. Específicamente, de los animales cazados la Tora dice: “cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, que cazare animal o ave que sea de comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra”. La sangre debe separarse y no debe comerse, porque la sangre es el alma, pero aún mas, la sangre debe ser cubierta con tierra. Este acto nos recuerda una especie de funeral.


Pareciera que este versículo es secundario, ante los largos y abundantes capítulos relacionados con las ordenanzas de los sacrificios. Pero de repente, nos encontramos con un versículo que nos explica el tratamiento apropiado de la sangre derramada por un animal o ave cazada como alimento. En mi humilde opinión este no es un versículo secundario, sino que es el versículo clave y más importante. Quizás este sea uno de los versículos más valiosos de todas las explicaciones sobre los sacrificios, en todo el Libro de Levítico. Este capítulo y este versículo en particular, enmarcan, moderan, y tratan de hacer un paréntesis de todos los sacrificios, para llevarnos de regreso al libro de Génesis, y recordarnos que las bestias, igual que nosotros, son criaturas creadas por el Creador del Universo, tienen un alma y que esta alma está en la sangre.


De hecho, “Kisui Dam – Cubrir la sangre” acorde al Sefer HaJinuj, es la Mitzva numero 187 dentro de los 613 mandamientos de la Tora, y acorde a los comentaristas, es un acto que expresa vergüenza, y dicen: “Debemos tapar el alma y esconderla de la bestia que la ve después de su muerte, antes de comer su carne. Al hacerlo, reducimos un poco la crueldad en nuestra propia alma, por querer comer la carne, cuando el alma es derramada ante nosotros". El rabino Avraham Yitzchak HaCohen Kook hace 100 años, también escribió un artículo, en el que habla sobre “La visión del vegetarianismo y la paz” y dice: "Aunque comieras carne, la Torá dice que cubras la sangre, para que escondas tu vergüenza y eleves tu moralidad". Una persona que derrama sangre animal para sus necesidades alimentarias y no cubre la sangre es una persona que demuestra una gran falta de sensibilidad. Yo en lo personal no estoy en favor ni en contra del vegetarianismo, después de todo, la Torá no prohíbe la caza con fines alimentarios. A Adán, el primer hombre en el Libro del Génesis se le ordenó comer solo plantas, pero también es cierto que a Noé, después del diluvio, se le permitió comer carne. Sin embargo, creo que es claro que comer carne, expresa el reconocimiento de que el hombre, como muchos animales, tiene un instinto salvaje que debe ser refinado y limitado.


En la práctica, hoy en día somos muy pocos los que se dedican a la caza o crianza de animales para comer. Eso era común antes de la revolución industrial y de los alimentos. Hoy, cuando le damos a los niños pollo empanizado en forma de "estrellas o animalitos", o cuando vemos los pedazos de carnes selectas en brochetas de carne asada, o un bistec plano sin forma definida, intentamos con ello, quitar de nuestra imaginación la imagen del pollo o de la vaca misma. Los chicos que comen sus “estrellas de pollo” resuelven de esta manera la disonancia de ser personas morales por un lado, y por el otro de poder disfrutar de la carne de la bestia que fue matada para llegar a nuestro plato. Esta solución psicológica que ofrecen los productores de carnes en forma de estrellitas, fajitas, bisteces, brochetas, carne molida o inclusive salchichas y salchichones o jamones de pavo, nos lleva a olvidar totalmente que eso que tenemos en nuestro plato, fue un animal y que hubo sangre que se derramó, ¡mentalmente ya no lo relacionamos! Este versículo nos instruye a comportarnos de una manera distinta y sobre todo sensible: No ignorar la sangre derramada, sino cubrir la sangre con tierra, como si fuera un funeral, y de esta manera no ignorar el nefesh – el alma que es la vida misma.


La Torá nos dice con este texto: “cubre la sangre para ocultar esa vergüenza de haber quitado la vida, para tu satisfacción personal y eleva de esa manera tu moral”. Curiosamente la visión de Isaías del cap[itulo 11, que leímos hace una semana durante la Haftará del 8vo día de Pesaj, nos indica que el futuro mesiánico, nos llevará a todos a ser vegetarianos, inclusive los animales mismos pues esta escrito: “6 Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. 7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. 8 Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. 9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Adonai, como las aguas cubren el mar”.


Desafortunadamente para nosotros, los días de la época mesiánica no han llegado aún, y por ello, la humanidad no ha alcanzado todavía un alto nivel moral que se expresa en esa visión de Isaías. No les invito con todo esto a convertirse en vegetarianos, yo mismo no lo soy. Pero si los exhorto a aprender de estos textos, y enfocarnos en los valores morales tan sublimes que nos enseña el Judaísmo en la vida práctica. No es necesario llegar a límites de Jasidismo para ser educado, noble, y entender que uno no debe tomar la vida de toda ser viviente sin motivo alguno. Creo que el levantar una voz por todas aquellas criaturas que no tienen voz para defenderse, nos lleva a entender otros mandamientos que, como el “cubrir la sangre”, son de hecho una "protesta divina", ante la crueldad del hombre hacia aquellos cuya voz no puede ser escuchada, sobre todo ahora en tiempos de guerra y destrucción.

La próxima vez que me pregunten sobre porqué mantengo Kosher, recordaré que no tan solo se trata de "límites", sino de estar atento a esa "protesta divina", y poner atención a las voces de aquellos seres vivos, de cualquier género, cuya voz se llega a perder, sin ser escuchadas.


Shabat Shalom!

Rabino David Laor

29 de Abril, 2022


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