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5783 - Vayikra - Rabino David Laor

Actualizado: 20 sept 2023

Shabat Shalom!


La semana pasada finalizamos la lectura del libro de Éxodo y con ello acorde a la historia, se concluyó el tabernáculo. Quedó listo, con todas sus decoraciones, accesorios, la Menorá y todo lo que leímos en nada menos que cuatro Parashot anteriores. Ahora el tabernáculo tenía que comenzar sus actividades, ¡había que activarlo! La porción de esta semana Parashat Vayikra, da nombre a todo el tercer libro de la Tora, el libro de Levítico. Si se tratara de resumir todo este libro, sobre los sacrificios que se ofrecían a Dios, quién los hacía, cuándo, de qué tipo, de qué manera, en qué circunstancias, utilizaríamos las palabras con las cuales inicia el primer capitulo: “1 Y llamó a Moshe y habló Adonai con él desde el tabernáculo de reunión, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno de entre ustedes ofrezca ofrenda a Adonai, de ganado vacuno u ovejuno harán su ofrenda”. Todo el resto del libro de Vayikra son detalles alrededor de este tema.


Los que estudian y conocen como cantar la lectura del rollo de la Tora en hebreo, están muy familiarizados con el famoso “Vayomer Adonai el Moshe lemor… - Y habló Adonai a Moshe diciendo...” palabras con las que inicia casi cada capitulo del libro de Levítico y Números. Sin embargo el libro de Vayikra, comienza de una forma distinta y peculiar: “Vayikra el Moshe – y llamó a Moshe” y es muy notorio que haga falte la palabra “Adonai”. Yeshayahu Leibowitz, en sus notas Akademon 5788 explica sobre este primer verso del Libro de Levítico: ”Y llamó a Moshe y habló Adonai con él desde el tabernáculo de reunión”, que de aquí se aprende, de diversos comentaristas, que la voz del Eterno se escuchaba sólo en la Tienda de Reunión y no fuera de ella. Esa voz quizás especial y única, se habría dejado de escuchar fuera del Tabernáculo. Leibowitz dice: "La voz de Dios no se escucha excepto para quienes estén en el Mishkán, aquel lugar donde una persona esté dirigiéndose a Dios. ‘La voz de Dios’ seguramente truena en todo el mundo, pero el ser humano no puede escucharla a menos que esté en “la tienda de reunión” y preparado para su encuentro con Dios". Pero, ¿cómo podemos estar preparados para un encuentro con la Divinidad?


Para tratar de entenderlo, hagamos una analogía con problemas técnicos que seguramente todos ustedes conocen y han experimentado en su vida: los problemas de recepción de señal. Estos engorrosos problemas han llegado a formar parte común de nuestra vida hoy. ¿Cuantas veces no ha sido necesario moverse un poco o de plano cambiar de lugar, para mejorar la recepción de señal en una llamada de celular? Seguramente les es muy común. Pero, ¿es esto solo aplicable para la moderna generación que usa la telefonía celular hoy en día? Creo que no. Problemas de “recepción” los hemos tenido desde siempre, con una persona que solo te oye pero no te escucha, con alumnos que están en clase pero pensando en otras cosas, con una pareja que solo oye, pero no tiene la menor intención de tratar de “saber” lo que la otra pareja esta hablando, es oír las promesas políticas de políticos sin realmente entender de lo que se trata… ejemplos hay muchos.


A veces el volumen no ha sido suficiente y entonces se comienza a alzar la voz o a las personas comienzan a gritar. La cuestión es, que para que exista una buena comunicación y sin problemas de recepción, debe de haber una voluntad de recibir por ambas partes. Nuestra “antena interna” debe estar preparada para la recepción. Aquí es donde Leibowitz se refiere a que la voz y la voluntad de Dios, existe siempre, pero hay que sintonizar, para tener “buena señal”. Acorde a Leibowitz, hay que entrar en esa “tienda de reunión”, ese Tabernáculo, Templo, sinagoga o simplemente nuestro corazón, el lugar destinado a comunicarnos con el Eterno. Este proceso sin embargo, debe ser una elección de cada uno, así como de repente ese alumno “despierta” de su letargo y pone atención a la clase, o aquella pareja que de repente decide escuchar y poner atención a lo que le están diciendo, o estudiar las propuestas de los políticos. Aquellos que no eligen una conexión, un apego, no escucharán la voz, incluso si truena fuerte, incluso si nos está llamando a gran voz, no habrá recepción. Sé que se estarán preguntando: ¿Y cómo lograrlo? ¿cómo y dónde se puede lograr esa importante conexión?


El libro de Levítico nos da una idea, habla del culto y de la ofrenda de los sacrificios. El Rabino Pinjas Peli del siglo pasado, escribió en su libro 'Torah Hayom': "Es común pensar que los sacrificios de animales estaban entre las primeras y más profundas expresiones de la aspiración humana de acercarse lo más posible a Dios. La palabra “sacrificio” se deriva de la palabra sacrum, que significa algo sagrado. La palabra hebrea Korban es de la raíz KRB, de la cual se derivan las palabras קרוב, קירבה, acercamiento. Pero desde la destrucción del Templo, este no ha sido el camino del pueblo de Israel. Y lo que es más, incluso cuando existía el templo, había mucha renuencia a ofrecer sacrificios. En la Biblia, leemos que los profetas Shmuel, Amós, Oseas, Yeshayahu, Mija, Jeremías y también un salmista, expresaron su oposición a la adoración con sacrificios. De igual forma lo hicieron Maimónides y otros filósofos en la Edad Media. La paradoja es aún mayor cuando vemos el lugar que tomaron los sacrificios, que es la oración tradicional”. El Rabino Pinchas Peli pregunta con mucha razón: "¿Pueden aquellos judíos que no aceptan de todo corazón la ofrenda de sacrificios como expresión del culto a Dios, rezar una verdadera oración cuando piden por restaurar el culto de los sacrificios?" Nosotros lo leemos en el servicio de Musaf, y muchas veces me he preguntado: ¿es esta una oración verdadera y honesta? o ¿acaso solo la leemos simplemente porque esta escrita en el texto del libro? ¿Hasta donde verdaderamente creemos lo que rezamos? Es un tema que nos tendremos que preguntar cada año, al comenzar el libro de Vayikra.


El problema, entonces, es doble. Primero porque el lugar para encontrarse con Dios, que era el Tabernáculo y mas tarde el Templo, dejaron de existir, y aquella forma de estar “karov - cerca” al Eterno es irrelevante, e inclusive me atrevo a decir, ya ni siquiera aceptable para la mayoría de nosotros hoy en día. A partir del cambio efectuado por Raban Yohanan Ben Zakai, después de la destrucción del segundo Templo en el año 70ec, sabemos que la oración fue el sustituto de la labor de los sacerdotes y el uso de sacrificios, y que en lugar de un Mishkan o del Templo tenemos las sinagogas. De ahí que, ¿el hecho de que las oraciones sean tan sagradas como los animales sacrificados en tiempos pasados, hace que sea más fácil para nosotros ofrecer “sacrificios” a Dios? ¿Es esta forma un compromiso más real?


El profeta Shmuel en el 1er libro capitulo 15 dijo: “22 ¿Se complace Adonai en los holocaustos y víctimas, más en que se obedezca a las palabras de Adonai? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”. Creo que sus palabras hacen eco desde hace 2800 años y se pueden adaptar a nuestro tiempo. Preguntémonos entonces: ¿Desea el Señor oraciones falsas, oraciones rutinarias, oraciones que solo salen de nuestra boca y sin sentimiento? Los sabios nos enseñan que si el acto físico de degollar y ofrecer un sacrificio animal ha acabado, el esfuerzo que hagamos por el acercamiento a la Divinidad, no ha terminado.


Elevo una oración para que todos y cada uno de nosotros sepamos encontrar la frecuencia y la sintonía que nos sea adecuada, que nos permita tener una buena “recepción de señal” para orientarnos en el momento de expresar una oración de agradecimiento, o una confesión de culpa, o hacer una oración por expiación de algún pecado. Que podamos conectar y tener una sintonía clara desde nuestro propio Mishkán personal, con nuestra mente, pero principalmente nuestro corazón, que al final de cuentas, es el Mishkán de nuestra alma.

Shabat Shalom!

25 de Marzo, 2023

Rabino David Laor


 

Shabbat Shalom!


Last week we finished reading the book of Exodus and with it, according to history, the tabernacle was finished. It was ready, with all its decorations, accessories, the Menorah and everything we read in no less than four previous Parashots. Now the tabernacle had to begin its activities, it had to be activated! This week's portion, Parashat Vayikra, names the entire third book of the Torah, the book of Leviticus. If we tried to summarize this whole book, about the sacrifices that were offered to God, who offered them, when, what kind, in what way, in which circumstances, we would use the words with which the first chapter begins: “1 And called Moses and Adonai spoke to him from the Tent of Meeting, saying: 2 Speak to the Israelite people, and say to them: When any of you presents an offering to Adonai: You shall choose your offering from the herd or from the flock”. All the rest of the Vayikra book are details around this topic.


Those who study and know how to sing the reading of the Torah scroll in Hebrew are very familiar with the famous "Vayomer Adonai el Moshe lemor... - And Adonai spoke to Moshe saying..." words which almost every chapter of the book of Leviticus and Numbers begin with. However, the beginning of the Vayikra book, begins in a different and peculiar way: "Vayikra el Moshe - and called Moshe" and it is quite noticeable that the word "Adonai" is missing. Yeshayahu Leibowitz, in his notes Akademon 5788 explains about this first verse of the Book of Leviticus: "And called Moshe and Adonai spoke with him from the tabernacle of meeting", that from here we learn, from various commentators, that the voice of the Eternal was heard only in the Tent of Meeting and not outside of it. That perhaps special and unique voice would have stopped being heard outside the Tabernacle. Leibowitz says: "The voice of God is not heard except by those who are in the Mishkan, that place where a person is addressing God. ‘The voice of God’ surely thunders throughout the world, but human beings cannot hear it at all unless you are in the "tent of meeting" and prepared for your meeting with God”. But how can we be prepared for an encounter with the Divine?


To try to understand it, let's make an analogy with technical problems that surely all of you know and have experienced in your life: signal reception problems. These troublesome problems have become a common part of our lives today. How many times has it not been necessary to move a little or change places to improve signal reception in a cell phone call? Surely it is very common to you. But is this only applicable to the modern generation that uses cell phones today? I don't think so. We have always had "reception" problems, with a person who only hears you but does not listen to you, or with students who are in class but thinking about other things, or with a couple who only hears but has no intention of trying to "know" what the other couple is talking about, or to hear the political promises of politicians without really understanding what they are about... there are many examples.


Sometimes the volume has not been enough and then the voice is raised or people begin to yell. The point is, that for there to be good communication and without reception problems, there must be a willingness to receive on both sides. Our "internal antenna" must be prepared for reception. This is where Leibowitz refers to the fact that the voice and will of God always exists, but fine tuning must be done to have a "good sign." According to Leibowitz, we must enter that "tent of meeting", that Tabernacle, Temple, synagogue or simply our heart, the place destined to communicate with the Eternal. This process, however, must be a choice of each one, just like that student suddenly "wakes up" from his lethargy and pays attention to the class, or that couple who suddenly decides to listen and pay attention to what the other is saying, or study the proposals of politicians. Those who do not choose a connection, an attachment, will not hear the voice, even if it thunders loudly, even if it is calling out to us with a loud voice, there will be no reception. I know you are wondering: And how to achieve it? How and where can this important connection be achieved?


The book of Leviticus gives us an idea, it talks about worship and the offering of sacrifices. Rabbi Pinchas Peli of the last century wrote in his book 'Torah Hayom': "It is common to think that animal sacrifices were among the first and deepest expressions of the human aspiration to get as close as possible to God. The word 'sacrifice' "is derived from the word sacrum, which means something sacred. The Hebrew word Korban is from the root KRB, from which are derived the words קרוב, קירבה, closeness. But since the destruction of the Temple, this has not been the way of the people of Israel. And furthermore, even when the temple existed, there was much reluctance to offer sacrifices. In the Bible, we read that the prophets Shmuel, Amos, Hosea, Yeshayahu, Micha, Jeremiah, and also a psalmist, expressed their opposition to sacrificial worship. In the same way, Maimonides and other philosophers did in the Middle Ages. The paradox is even greater when we see the place that the sacrifices took, which is the traditional prayer”. Rabbi Pinchas Peli quite rightly asks: "Can those Jews who do not wholeheartedly accept the offering of sacrifices as an expression of worship to God, say a true prayer when they ask to restore the worship of sacrifices?" We read it in the Musaf service, and I have often wondered: is this a true and honest prayer? Or do we only read it simply because it is written in the text of the book? To what extent do we truly believe what we pray? It is a subject that we will have to ask ourselves every year, at the beginning of the Vayikra book.


The problem, then, is twofold. First, because the place to meet God, which was the Tabernacle and later the Temple, ceased to exist, and that way of being "karov - close" to the Eternal is irrelevant, and I would even say, no longer acceptable for most of us today. From the change made by Rabban Yohanan Ben Zakai, after the destruction of the second Temple in the year 70ce, we know that prayer was the substitute for the work of the priests and the use of sacrifices, and that instead of a Mishkan or the Temple we have synagogues. So, does the fact that prayers are as sacred as sacrificed animals in times past, make it easier for us to offer "sacrifices" to God? Is this a more real way of commitment?


The prophet Shmuel in the 1st book chapter 15 said: “22 Does the LORD delight in burnt offerings and sacrifices, as much as in obedience to the LORD’s command?Surely, obedience is better than sacrifice, compliance than the fat of rams". I believe that his words have echoed for 2800 years and can be adapted to our time. Let us ask ourselves then: Does the Lord want false prayers, routine prayers, prayers that only come out of our mouths and without any feeling? The sages teach us that if the physical act of beheading and offering an animal sacrifice has ended, the effort we make to approach Divinity, has not.


I raise a prayer so, that each and every one of us may know how to find the frequency and fine-tuning comfortable for ourselves, that may allow us to have a good "signal reception", that may guide us when expressing a prayer of thanksgiving, or a confession of guilt, or a prayer for atonement of a sin. That we may connect and have clear harmony from our own personal Mishkan, with our mind, but mainly from our heart, which in the end, is the Mishkan of our soul.

Shabbat Shalom!

March 25th, 2023

Rabbi David Laor

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