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5783 - Vaerá - Rabino David Laor

Shabat Shalom!

Fue una sorpresa para muchos que me conocen y saben que casi nunca veo un partido de futbol, cuando les comente que vería los partidos del Mundial en Catar. Mis hijos fueron los mas sorprendidos, y cuando comentamos sobre los resultados, la respuesta por lo general era simple: Ganaron o perdieron tal y cual. En nuestra mente, la competencia es lo principal en este y cualquier deporte. La esencia de la actividad se mide al final de cuentas, por la victoria o la derrota del equipo o individuo.


Este es lo que sucede en la porción de la lectura de la Tora de esta semana, Parashat Vaera. Aquí comenzó una fatídica competencia entre Dios y Faraón cuyo premio era la lealtad del pueblo de Israel. El Señor envió a Moshe y Aharón para que se presentaran ante el Faraón y sus magos para demandar que el Faraón despidiera a los israelitas. Recordemos que en la 1era etapa, la petición fue solo la de ir al desierto a ofrecer sacrificios al Eterno y regresar, solo eso. En cualquier caso, Faraón se negó a liberar a los israelitas y entonces Dios comenzó a enviar plagas no solo sobre Faraón, sino sobre todo el pueblo egipcio. Durante Parashat Vaera, se describen siete de las diez plagas, cada una más fuerte que la anterior. En la noche de Leil Seder Pesaj, recordamos la lista de las plagas en una sola lectura rápida. Muchos lo hacen según la costumbre de mojar el dedo meñique en vino y dejar caer una gota de vino, con la mención de cada plaga, como símbolo de reducir nuestra alegría al comprender el sufrimiento causado al pueblo egipcio por esas plagas. Y así, en escasos 10 segundos, se mencionan todas las plagas año con año. Raramente se estudian, pocos las conocen de memoria y acaso algunos recuerdan las primeras cinco. Esto es bastante sorprendente si consideramos que las descripciones de las plagas ocupan seis capítulos completos en la Torá, desde la plaga de la sangre hasta la plaga de los primogénitos. Así es, seis capítulos de destrucción, sufrimiento y abatimiento.


Durante esta porción semanal, Dios revela sus propósitos. Después de la plaga de las ranas, cuando el Faraón pidió detener la plaga, Moshe le respondió "Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Adonai nuestro Dios" Éxodo 8:10. Cuando Dios envió la plaga, distinguió entre la tierra de Goshen, donde vivían los hijos de Israel, y el resto de la tierra de Egipto y esto, nuevamente "a fin de que sepas que yo soy Adonai en medio de la tierra" Éxodo 8:22. Antes de enviar la plaga del granizo, Dios declaró: “Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra” Éxodo 9:16


Así se entiende que el propósito de las siete plagas que aparecen en esta Parasha es demostrar el control de Dios sobre todo el mundo en general y Faraón en particular. Dios ve a Faraón como un oponente en un juego "¿Quién es el señor del pueblo hebreo y quién es el rey de toda la tierra?". Fue como invitar a Faraón a diez "rounds", por así llamarlo, y por supuesto Dios ganó cada uno. De hecho, el Eterno derrotó al Faraón al final después de diez golpes muy violentos.


Nosotros recordamos esta victoria cada Leil Seder Pesaj y también en estas dos semanas en que leemos estas porciones de la Tora. La forma simple de entender y la forma en que se enseña a los chicos, sobre esta historia o parábola, es que nuestro Dios es fuerte. Dios no solo rescató y salvó, sino que también logró la victoria completa sobre los enemigos de Israel. Creo que esta imagen simple de un Dios victorioso anima y fortalece a muchos de nosotros, creo que incluso hasta hoy en día. Así es la esperanza y la oración que hacemos al pedir que Dios derrote a nuestros enemigos como derrotó a Faraón en aquel entonces. Lo hacemos por ejemplo en la oración por el estado de Israel: “הָגֵן עָלֶיהָ בְּאֶבְרַת חַסְדֶּךָ, וּפְרֹשׁ עָלֶיהָ סֻכַּת שְׁלוֹמֶךָ - Protege (a Medinat Israel) con Tu gran misericordia y cúbrela con una Suca de Tu Shalom”.


Esa es la versión para los chicos, o algunos adultos inclusive, pero ¿cual es la versión para nosotros? En la noche del Seder de Pesaj, es común que estemos más ocupados en la ceremonia, que estar enfocados en su contenido. Sin embargo, haciendo una lectura profunda del texto de la Torá, creo es un poco difícil para nosotros admirar a un Dios que se comportó como un ser humano: que estuvo enojado, o celoso, o vengativo y rígido. En mi humilde opinión, esa no debería de ser la imagen que tengamos del creador del mundo, el Santo bendito Sea. Cierto es que nuestros sabios dijeron: "La Torá esta escrita en lenguaje de los hombres", de otra forma seria muy difícil transmitir el mensaje. Dios se entiende sólo a través de nuestro propio lenguaje, a través de la percepción que solo nuestro intelecto, nuestros sentidos y emociones pueden ofrecer. Con esto quiero decir, que cuando leemos acerca de Dios enviando las plagas, debemos de tratar de comprender la experiencia de nuestro pueblo desde su muy particular percepción, en el periodo en el que vivieron. Pero hoy, después de muchos siglos, hemos desarrollado diferentes concepciones de lo que es la esencia de la Divinidad.


Es por ello que recitamos en la noche del Seder: "En cada generación, cada persona debe verse a sí misma como si saliera de Egipto". Tratamos de experimentar cómo hubiese sido la experiencia de ser un esclavo en Egipto. Tratamos de comprender lo que fue perder la esperanza y olvidar nuestras raíces. Recordamos la experiencia de una salvación aunque no hayamos hecho nada para ganarla.


Sin embargo, el Dios en el que HOY deberíamos creer es de hecho, no unicamente el Dios de Israel, sino el creador del Universo, Dios de toda la humanidad con poderes que están más allá de nuestra comprensión. Es muy posible que al estar cómodamente sentados en la noche del Seder en el 2023, no podremos entender por qué nuestro pueblo vivió en Egipto durante 400 años como esclavos. Lo que sí sabremos es que esta experiencia colectiva tiene un significado para nosotros HOY. El universo tiene un Seder – un orden. No es un orden absoluto, sino más bien como un bello jardín japonés que está planeado a la perfección pero con un aspecto natural, no completamente exacto, hay cambios constantes, en todo el Universo. Respetamos el pasado y la fe de nuestras generaciones, pero creo que mantener una idea sobre Dios como “un Dios de plagas” o "ה’ צבאות – Señor de los ejércitos" como dice el Salmo 24 y muchos lugares mas, sobre todo hoy en día, puede llegar a ser un concepto que raye en lo extremista y hasta considerarse peligroso. Entonces, ¿Cual debiera ser nuestra percepción del creador del Universo?


Podemos aprenderlo de muchos sabios. Del Rambam Maimonides, podemos aprender la percepción de un Dios más distante y menos involucrado en la vida cotidiana. Para los cabalistas de Safed, el texto bíblico es como un caparazón que debemos penetrar para descubrir el secreto de la existencia de Dios y solo a través del conocimiento, podremos entender a Dios. Martin Buber y Abraham Yehoshua Heshel entendieron a un Dios que busca el contacto con los humanos, quizás a veces sin éxito, y espera que nosotros nos volvamos hacia él. Dios creó un hermoso mundo, cultivó en los humanos la capacidad de sentir emociones, actuar con compasión, responsabilizarse con moralidad y enmendarse. Creo firmemente que Dios a través de la naturaleza, se está comunicando con nosotros, pero tal vez solo algunos estemos sintonizados en la frecuencia correcta para recibirlo y hasta eso, no todo el tiempo. Somos seres humanos después de todo. Pero en esa humanidad, podemos sentirnos orgullosos de ser miembros del pueblo de Israel, y así poder seguir “luchando” con el texto, ver la divinidad que existe en sus mensajes y tratar de comprender las percepciones de Dios que hemos recibido de nuestros antepasados. En este juego del vivir, no tengo intención alguna ni de ganar y no tengo miedo absoluto de perder. Solo quisiera pedirles que en este partido de la vida, tan solo disfruten mucho! Disfruten lo mas posible del juego!

Shabat Shalom!

20 de Enero, 2023

Rabino David Laor



 

Shabbat Shalom!

It came as a surprise to many who know me and know that I almost never watch a soccer match when I told them that I would watch the World Cup matches in Qatar. My children were the most surprised, and when we commented on the results, the answer was usually simple: they won or lost so-and-so. In our mind, competition is the main thing in this and any sport. The essence of the activity is ultimately measured by the victory or defeat of the team or individual.


This is what happens in this week's portion of the Torah reading, Parashat Vaera. Here began a fateful competition between God and Pharaoh whose prize was the loyalty of the people of Israel. The Lord sent Moshe and Aharon to appear before Pharaoh and his magicians to demand that Pharaoh send the Israelites away. Let us remember that in the 1st stage, the request was only to go to the desert to offer sacrifices to the Eternal and return, only that. In any case, Pharaoh refused to release the Israelites and so God began to send plagues not only on Pharaoh, but on the entire Egyptian people. During Parasha Vaera, seven of the ten plagues are described, each stronger than the previous one. On the night of Leil Seder Pesach, we remember the list of the plagues in one quick read. Many do so according to the custom of dipping the little finger in wine and dropping a drop of wine, with the mention of each plague, as a symbol of reducing our joy in understanding the suffering caused to the Egyptian people by those plagues. And so, in just 10 seconds, all the plagues are mentioned year after year. They are rarely studied, few know them by heart and perhaps some remember the first five. This is quite surprising when we consider that the descriptions of the plagues occupy six full chapters in the Torah, from the plague of blood to the plague of the firstborn. That's right, six chapters of destruction, suffering and sorrow.


During this weekly portion, God reveals his purposes. After the plague of frogs, when Pharaoh asked to stop the plague, Moshe replied "Be it according to thy word, that thou mayest know that there is none like unto the Lord our God" Exodus 8:10. When God sent the plague, he distinguished between the land of Goshen, where the children of Israel lived, and the rest of the land of Egypt and this, again "to the end thou mayest know that I am the Lord in the midst of the earth" Exodus 8:22. Before sending the plague of hail, God declared: "And in very deed, for this cause have I raised thee up: to show in thee My power, and that My name may be declared throughout all the earth" Exodus 9:16


Thus it is understood that the purpose of the seven plagues that appear in this Parasha is to demonstrate God's control over the whole world in general and Pharaoh in particular. God sees Pharaoh as an opponent in a game "Who is the lord of the Hebrew people and who is the king of all the earth?". It was like inviting Pharaoh to ten rounds, so to speak, and of course God won every one. In fact, the Eternal defeated Pharaoh in the end after ten very violent blows.


We remember this victory every Leil Seder Pesach and also in these two weeks when we read these Torah portions. The simple way to understand and the way kids are taught about this story or parable is that our God is strong. God not only rescued and saved, but also achieved complete victory over Israel's enemies. I think this simple image of a victorious God encourages and strengthens many of us, I think even to this day. This is the hope and prayer we make when asking God to defeat our enemies as he defeated Pharaoh back then. We do it, for example, in prayer for the state of Israel: “הָגֵן עָלֶיהָ בְּ חַסְדֶּךָ, וּפְרֹשׁ עָלֶיהָ סֻכַּתוֹמֶךָ - Protect (to Medinat Israel) with your great mercy and cover it with a Suka of Your shalom”.


That is the version for children, or even some adults too, but what is the version for us? On the night of the Pesach Seder, it is common for us to be more busy with the ceremony than focused on its content. However, doing a deep reading of the Torah text, I think it is a bit difficult for us to admire a God who behaved like a human being: who was angry, or jealous, or vindictive and rigid. In my humble opinion, that should not be the image we have of the creator of the world, the Holy One blessed is He. It is true that our sages said: "The Torah is written in the language of men", otherwise it would be very difficult to convey the message. God is understood only through our own language, through the perception that only our intellect, our senses and emotions can offer. By this I mean, that when we read about God sending the plagues, we must try to understand the experience of our people from their very particular perception, in the period in which they lived. But today, after many centuries, we have developed different conceptions of what the essence of the Divinity is.


That is why we recite on the Seder night: "In each generation, each person must see himself as if he came out of Egypt". We tried to experience what it would have been like to be a slave in Egypt. We try to understand what it was like to lose hope and forget our roots. We remember the experience of a salvation even though we have done nothing to earn it.


However, the God we should believe in TODAY is in fact, not only the God of Israel, but the creator of the Universe, God of all humanity with powers beyond our comprehension. It is quite possible that sitting comfortably on Seder night in 2023, we will not be able to understand why our people lived in Egypt for 400 years as slaves. What we will know is that this collective experience has meaning for us TODAY. The universe has a Seder – an order. It is not an absolute order, but more like a beautiful Japanese garden that is planned to perfection but natural looking, not completely accurate, there are constant changes, throughout the Universe. We respect the past and the faith of our generations, but I think that maintaining an idea about God as "a God of plagues" or "ה' צבאות – Lord of hosts" as Psalm 24 says and many more places, especially today, it can become a concept that borders the extreme and may be even dangerous. So, what should be our perception of the creator of the Universe?


We can learn it from many sages. From Rambam Maimonides, we can learn the perception of a God more distant and less involved in daily life. For the Kabbalists of Safed, the biblical text is like a shell that we must penetrate to discover the secret of God's existence and only through knowledge we may understand God. Martin Buber and Abraham Yehoshua Heshel understood a God who seeks contact with humans, perhaps sometimes unsuccessfully, and expects us to turn to him. God created a beautiful world, cultivated in humans the ability to feel emotions, act compassionately, take moral responsibility, and make amends. I firmly believe that God, through nature, is communicating with us, but perhaps only some of us are tuned to the correct frequency to receive it, and even so, not all the time. We are human beings after all. But in that humanity, we can feel proud to be members of the people of Israel, and thus be able to continue "wrestling" with the text, see the divinity that exists in its messages and try to understand the perceptions of God that we have received from our ancestors. In this game of living, I have no intention of winning and I am not absolutely afraid of losing. I would just like to ask you that in this game of life, just enjoy a lot! Enjoy the game as much as possible!

Shabbat Shalom!

January 20th, 2023

Rabbi David Laor


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