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5782 - Ki Tisá - Rabino David Laor

Shabat Shalom!

La porción de esta semana Parashat "Ki Tisa" incluye dos de los más grandes y difíciles eventos desde la entrega de la Torá en el Monte Sinaí hasta la generación que deambuló por el desierto. Estos eventos fueron “El becerro de oro” y la consecuente “Ruptura de las primeras tablas de la ley”. Curiosamente existe una relación entre estos dramáticos temas que se encuentran casi al final de la Parashá con el inicio de la misma. El comienzo de la Parashá se lee no tan solo esta semana, sino también en un Shabat especial llamado “Shabat Shekalim”, y el texto habla sobre un original método para determinar un impuesto al pueblo de Israel. Este sistema tributario fue introducido en la Torá misma, en esta parashá la cual comienza en el libro de Éxodo 30, con el texto: “11 Habló también Adonai a Moshé, diciendo: 12 Cuando tomes el número de las cabezas de los hijos de Israel conforme a la cuenta de ellos, cada uno dará a Adonai el rescate de su persona, cuando los cuentes, para que no haya en ellos mortandad cuando los hayas contado. 13 Esto dará todo aquel que sea contado; medio siclo, conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte geras. La mitad de un siclo será la ofrenda a Adonai. 14 Todo el que sea contado, de veinte años arriba, dará la ofrenda a Adonai. 15 Ni el rico aumentará, ni el pobre disminuirá del medio siclo, cuando dieren la ofrenda a Adonai para hacer expiación por sus personas. 16 Y tomarás de los hijos de Israel el dinero de las expiaciones, y lo darás para el servicio del tabernáculo de reunión; y será por memorial a los hijos de Israel delante de Adonai, para hacer expiación por sus personas”. Según el Rashbam, Moshé reunió al pueblo de Israel para determinar una contribución para la construccion y mantenimiento del Mishkán (Tabernáculo) y este dinero minuciosamente se contabilizó como leemos mas tarde en Éxodo 38: “25 Y la plata de los empadronados de la congregación fue cien talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos, según el siclo del santuario; 26 medio siclo por cabeza, según el siclo del santuario; a todos los que pasaron por el censo, de edad de veinte años arriba, que fueron seiscientos tres mil quinientos cincuenta”. Sabemos que el pueblo de Israel mantuvo esta mitzvá desde el momento en que recibieron la Torá, a través de los días de Esdras y Nehemías, y hasta la destrucción del segundo templo. Esta donación de dinero sirvió como un KEREN que en hebreo significa “fondo económico” del cual se mantuvo el Templo y se pudieron realizar las actividades de Avodat HaEl, la labor sagrada en el templo, a favor de todo el pueblo de Israel. En la última parte de la Parasha, en Éxodo 34, aprendemos que Moshé, se vió afectado con un efecto especial en su rostro, como está escrito: “29 Y aconteció que descendiendo Moshé del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moshé que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios”. En hebreo a este resplandor se le denomina KARAN OR – Resplandeció de luz. Si observamos ambas palabras se escriben exactamente igual y solo las vocales cambian. De ahi que se preguntaron los sabios, si habría alguna conexión entre llevar a cabo un conteo para obtener un KEREN (fondo) del pueblo de Israel, con el resplandor o KARAN OR. O más bien, ¿cuál es la conexión entre el KEREN que aparece al principio de la Parashá y el KARAN OR que aparece al final? Midrash Tanjuma comienza preguntando sobre el motivo por el cual se usan las palabras "Ki Tisa" para indicar un conteo, en lugar de otro verbo que claramente indicara un conteo. La palabra hebrea: TISA tiene un sentido de “llevar a alguien o alguna carga”. El comentario explica que el establecimiento del fondo económico de hecho, fortaleció a los hijos de Israel, de tal forma que cada año, al leer la ley y realizaran su pago anual de impuesto, recordaran como si Moshé estuviera allí mismo dirigiendose al pueblo, logrando que todos compraran esas “acciones” y se convirtieran en socios y responsables, de las actividades del Templo, no como donadores pasivos y externos, sino formando parte integral del proyecto que representaba un Tabernáculo o más tarde el templo mismo, y sintiendose parte del mismo. Dejaría de ser “el Templo” y pasaría a ser “SU templo”, y llevar la santidad a sus vidas como individuos y no como un “servicio público”. Esta experiencia de asociación les hizo "llevar la carga" en conjunto. Al final de la parashá, después del evento del becerro y la ruptura de las tablas, Dios pidió a Moshé escribir otro juego de piedras. Ahora bien, a diferencia de las primeras tablas que fueron escritas por “el dedo de Dios”, fué entonces Moshé mismo quien escribió los textos y no fué ya "letra de Dios" como en las primeras tablas. En otras palabras, al escribir las nuevas tablas, Moshé se convirtió en “socio de Dios” en la preparación del fundamento religioso, ideológico y espiritual de todo el pueblo de Israel, y por eso esta escrito: “27 Y Adonai dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel. 28 Y él estuvo allí con Adonai cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos”. Esto nos enseña que la experiencia de la colaboración en la escritura de las tablas fue lo que provocó la brillantez KARAN OR en la piel del rostro de Moshé. Podemos apreciar hoy en día, este concepto a nivel de nuestra Kehila. El valor que puede ofrecer un miembro de la comunidad, al valor que puede tener toda la comunidad, se genera en el momento en que se comparte con su propio esfuerzo, o su propia luz individual, a la visión de toda la comunidad en conjunto. Esta asociación con la comunidad, permite tanto al individuo como a sus miembros, experimentar una identidad de sociedad. No es “La comunidad” sino “Mi comunidad” una sensación que permite compartir una visión y hacer algo por ella. En el texto de la Tora, esto se evidencia en las partes del cuerpo: Al comienzo de la Parashá “las cabezas de los hijos de Israel” son las que tienen que identificarse, y cuando lo hacen, al final su faz brilla radiantemente. Es decir, tanto en la apertura como en el final de Parashat “Ki Tisa”, se describe un movimiento que conlleva a una acción, con un propósito más allá del yo, más allá de la satisfacción de las necesidades físicas personales, más allá de actuar solo para los miembros de mi familia. Hace unos días también se hizo un llamado a los miembros de esta comunidad, un llamado a la movilización para la acción en aras de traer lo sublime a nuestras vidas, una acción de Majatzit Hashekel, de asociación por el bien común. Una acción que levantará nuestras cabezas, elevará nuestra sensación de pertenencia a la Kehila que le hará sentirse socio de “su comunidad” y seguramente hará que su alma irradie y brille de satisfacción. En el espíritu del Salmo 34: “¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien?” מִי הָאִישׁ הֶחָפֵץ חַיִּים אֹהֵב יָמִים לִרְאוֹת טוֹב aquellos que tambien hagan un trabajo significativo por el bien común de todos. Ojala y así sea, Lu Yehi!

¡Shabat Shalom! 18 de Febrero, 2022 Rab David Laor


 

Shabat Shalom!

This week's Parashat "Ki Tisa" portion includes two of the greatest and most difficult events from the giving of the Torah on Mount Sinai, to the generation that wandered in the desert. Those events were "The Golden Calf" and the consequent "Breaking of the first tables of the law". Interestingly, there is a relationship between these dramatic events that are found near the end of the Parasha, with the beginning of it. The beginning of the Parashah is read not only this week, but also on a special Shabbat called “Shabbat Shekalim”, and the text talks about an original method of determining a tax on the people of Israel. This tax system was introduced in the Torah itself, in this Parasha which begins in the book of Exodus 30, as follows: "11 And the Lord spoke unto Moses, saying, 12 “When thou takest the sum of the heads of the children of Israel according to their number, then shall they give every man a ransom for his soul unto the Lord when thou numberest them, that there be no plague among them when thou numberest them. 13 This they shall give, every one that passeth among them that are numbered: half a shekel according to the shekel of the sanctuary (a shekel is twenty gerahs); a half shekel shall be the offering to the Lord. 14 Every one who passeth among them that are numbered, from twenty years old and above, shall give an offering unto the Lord. 15 The rich shall not give more and the poor shall not give less than half a shekel, when they give an offering unto the Lord to make an atonement for your souls. 16 And thou shalt take the atonement money of the children of Israel, and shalt appoint it for the service of the tabernacle of the congregation, that it may be a memorial unto the children of Israel before the Lord, to make an atonement for your souls”. According to the Rashbam, Moshe gathered the people of Israel to determine a contribution for the construction and upkeep of the Mishkan (Tabernacle) and this money was carefully accounted for, as we read later in Exodus 38: "25 And the silver of those who were numbered in the congregation was a hundred talents, and a thousand seven hundred and threescore and fifteen shekels, according to the shekel of the sanctuary: 26 a bekah for every man, that is, half a shekel, according to the shekel of the sanctuary, for every one who went to be numbered from twenty years old and upward, for six hundred thousand and three thousand and five hundred and fifty men". We know that the people of Israel kept this mitzvah from the moment they received the Torah, through the days of Ezra and Nehemiah, and until the destruction of the second temple. This donation of money served as a KEREN, which in Hebrew means "economic fund" from which the Temple was maintained and the activities of Avodat HaEl, the sacred work in the temple, could be carried out in favor of the entire people of Israel. In the last part of the Parasha, in Exodus 34, we learn that Moshe was affected with a special effect on his face, as it is written: “29 And it came to pass, when Moses came down from Mount Sinai with the two tablets of testimony in Moses’ hand, when he came down from the mount, that Moses knew not that the skin of his face shone while he talked with Him”. In Hebrew this radiance is called KARAN OR – Irradiated light. If we look at both words, they are written exactly the same and only the vowels change. Hence, the sages wondered if there was any connection between carrying out a count to obtain a KEREN (fund) of the people of Israel, with the radiance or KARAN OR. Or rather, what is the connection between the KEREN that appears at the beginning of the Parasha and the KARAN OR that appears at the end? Midrash Tanchuma begins by asking about the reason of the words "Ki Tisa" that are used to indicate a count, instead of another verb that clearly indicate a count. The Hebrew word: TISA has a meaning of "carrying someone or some burden". The commentary explains that the establishment of the economic fund, in fact, strengthened the children of Israel, in such a way that each year, when reading the law and making their annual tax payment, they would remember as if Moshe were right there addressing the people, achieving that everyone would purchase those "shares" and become partners and responsible for the activities of the Temple, not as passive and external donors, but as an integral part of the project that represented a Tabernacle or later the temple itself, and feeling part of it. It would stop being “the Temple” and become “HIS or HER temple”, and bring holiness to their lives as individuals and not as a “public service”. This partnership experience caused them to "carry the load" together. At the end of the Parasha, after the event of the calf and the breaking of the tablets, God asked Moshe to write another set of stones. Now, unlike the first tablets that were written by "the finger of God", those were created by Moshe himself who wrote the texts and it was no longer "God's handwriting", as in the first tablets. In other words, by writing the new tablets, Moshe became "God's partner" in preparing the religious, ideological and spiritual foundation of the entire people of Israel, so it is written: “27 And the Lord said unto Moses, “Write thou these words, for according to the tenor of these words I have made a covenant with thee and with Israel. 28 And he was there with the Lord forty days and forty nights; he neither ate bread nor drank water. And He wrote upon the tablets the words of the covenant, the Ten Commandments”. This teaches us that the experience of collaboration in the writing of the tablets was what caused the KARAN OR brilliance in the skin of Moshe's face. We can appreciate today, this concept at the level of our Kehila. The value that an individual of the community can offer, to the value that the whole community represents, is generated at the moment that it is shared with its own effort, or its own individual light, to the vision of the community as a whole. This association with the community allows both, the individual and its members to experience an meaning of society. It is not "The community" but "My community" a feeling that allows us to share a vision and do something for it. In the text of the Torah, this is evidenced in the parts of the body: At the beginning of the Parsha “the heads of the children of Israel” are the ones that have to identify themselves, and when they do, at the end their face shines radiantly. That is to say, both in the opening and in the end of Parashat “Ki Tisa”, a movement is described that leads to an action, with a purpose beyond the self, beyond the satisfaction of personal physical needs, beyond performing only for my family members. A few days ago, a call was also made to the members of this community, a call to mobilize for action in order to bring the sublime into our lives, an action of Machatzit Hashekel, of association for the common good. An action that will raise our heads, will raise our sense of belonging to the Kehila that will make a member feel "his/her community" and will surely make his/her soul radiate and shine with satisfaction. In the spirit of Psalm 34: "What man is he that desireth life, and loveth many days, that he may see good?" מִי הָאִישׁ הֶחָפֵץ חַיִּים אֹהֵב יָמִים לִרְאוֹת טוֹב those who also do meaningful work for the common good of all. So be it, Lu Yehi!

Shabbat Shalom! February 18th, 2022 Rab David Laor

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