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5781 – Mishpatim – Rabino David Laor


Shabat shalom!

Se dice que cuando Moisés ascendió al Sinaí, Dios le dio las leyes de la Torá, incluido el conocido mandamiento: "No cocerás al cabrito en la leche de su madre". Cuenta la historia humorística, que Moshe le dijo a Dios: Oh, ¿quieres decir que no comerás carne con leche? Dios le respondió: ¡No! Quiero decir "No cocerás al cabrito en la leche de su madre". Moshe pensó un poco y le dijo: Ooh ya, ¿quieres decir que necesitas platos separados para platos de carne y platos separados para productos lácteos? A lo que Dios le contestó un poco molesto: ¡Nooo! Me refiero a que "No cocerás al cabrito en la leche de su madre". Moshe se queda pensando unos momentos más y le respondió: ¡Ah ya, ya entendí! ¡Se tiene que esperar seis horas entre comer carne y comer leche! Dios se le queda viendo incrédulo, desesperado y le contestó: ¡quiero decir… que… bueno ya hagan lo que quieran! Todas esas reglas de Kashrut seguramente son conocidas por ustedes, el no mezclar inclusive el pollo con la leche, la separación de vajillas, el esperar algunas horas entre un comer carne y leche, todo eso fue derivado de ese mandamiento original. Y cuando digo "derivado" esto significa: interpretado, elaborado, desarrollado por rabinos, no por la Divinidad. En contraste con la comunidad caraíta, que tiende a aceptar sólo a la Torá escrita y a determinar sus leyes a partir de la ley simple de la Torá, el judaísmo rabínico basó todas las leyes actuales, en la interpretación creativa de los sabios, lo que conocemos como la Torá Oral. Entre los muchos ejemplos encontrados en la Parashat Mishpatim de esta semana, se encuentra la conocida ley del talión, el famoso: "ojo por ojo", que se interpretó como una compensación monetaria, acorde a Maimónides que declaró: "Se sabe en la aceptación de nuestros rabinos que se refiere a propiedad", y Dios no lo quiera a los ojos mismos! es decir, una compensación en propiedad o dinero, por los daños corporales causados. Esto es también se encuentra reflejado en el capítulo 23, versículo 2 que dice: "No seguirás a los muchos para hacer mal, ni responderás en litigio para hacer agravios, inclinándote a la mayoría". ¿Qué dice literalmente la Torá? Si ves a muchos haciendo el mal, no les sigas. Y no aceptes a la mayoría, aún si quieran torcer la justicia. Los sabios, sin embargo, separaron las últimas tres palabras hebreas en el versículo, y le dieron justo el significado opuesto en su decisión sobre esta regla: "inclinándote a la mayoría". Es decir, la ley se decide acorde a la opinión mayoritaria. O como se dice hoy en día: en una democracia la mayoría gana. Volvamos a nuestro mandamiento que aparece en el capítulo 23 versículo 19: "No cocerás al cabrito en la leche de su madre". El contexto en el que aparece el versículo es inmediatamente después de los tres grandes fiestas, y la forma en que se sacrifica el cordero pascual: Sin jametz en casa, con otras reglas adicionales y no de otra manera, o sea: "Cabrito en la leche de su madre". La intención original era la de separar nuestras costumbres de adoración, de las costumbres de adoración paganas. De hecho, ya la antigua traducción aramea de Onkelus, a este versículo omite intencionalmente la palabra “cabrito” y dice: "No cocinarás carne en leche". Y de aquí, como en la historia inicial, se derivaron una gran cantidad adicional de leyes: La prohibición de cocinar, se convirtió en comer carne con leche, y se le agregaron eventualmente prohibiciones de separación de utensilios, de esperar varias horas entre ingerir carne y leche. Los extremos han llegado en ciertos restaurantes Kosher, a disponer manteles separados y hasta el nivel absurdo de tirar a la basura una olla entera de comida, porque se ha descubierto que no es la olla correcta, o porque cayó dentro de una olla de lácteos, un cucharón usado para carnes. Esto durante días de hambre y pobreza que se viven en el mundo, es una pena doble. Como judíos reformistas, aceptamos a las leyes kosher como una de las características más destacadas de la religión judía, recordando que incluyen no solo cuestiones de carne y leche, sino también alimentos prohibidos, como la prohibición de jametz en Pesaj, prohibición de comer cerdo, mariscos y muchos más. Sin embargo, creo que también deberíamos comprender las leyes de kashrut desde otros dos aspectos no menos importantes. El primero es el aspecto político y económico. ¿Es realmente válido revocar un certificado kosher en un restaurante, que durante el mes de Diciembre colocó un árbol de Navidad en su escaparate, para sus clientes no judíos? ¿O es acaso válido revocar un certificado kosher de un café que abre sus puertas el sábado? Acorde al rabinato de Israel, la respuesta suele ser afirmativa a pesar de ser un tema totalmente político y social, no de Kashrut. El segundo aspecto, es el nuevo enfoque que en los últimos años se ha dado al tema del kashrut, llamado ECO-KOSHER o kashrut comprometida con la ecología y el medio ambiente. Entre los líderes de esta novedosa interpretación judía están el Rabino conservador Arthur Green y el Rabino del Jewish Renewal, Arthur Waskow. Eco-Kosher incluye varios componentes, por ejemplo, no solo se aborda la cuestión de si la carne es kosher, sino también el saber ¿como fué criado el animal que ha llegado a nuestra mesa?. ¿Es el higado de ganso un alimento kosher a nuestros ojos, cuando que ha sido el resultado del abuso de estas aves, que fueron alimentadas a través de una sonda que se inserta directamente en su estómago, aunque el derecho consuetudinario lo permita? ¿Es este alimento realmente una delicadez culinaria tan necesaria para nosotros, que se dañe así a estos animales? ¿Los huevos que llegan a nuestra mesa después de que la gallina ha sido criada en una jaula abarrotada y sin poder moverse, son realmente comida kosher, mientras que podríamos en lugar de ello, conseguir huevos no kosher, pero de gallinas que crecen en una gran superficie y con máxima libertad de movimiento? La carne de un ternero lechero, se considera de alta calidad, puesto que el animal crece en una jaula del tamaño justo, de tal modo que no pueda moverse casi en lo absoluto, ni a la derecha, ni a la izquierda, ni adelante ni atrás, para que sus músculos nunca se desarrollen y la carne sea muy suave. ¿Es realmente Kosher conseguir carne tierna para nuestro paladar, a costa de la tortura a ese animal? Si vamos al mundo de las plantas, ¡lo absurdo raya en lo irreal! Puesto que acorde a la Rabanut, los pesticidas, que en realidad son toxinas, ¡son estrictamente kosher! Y esto a pesar de que se sabe, son dañinos para nuestro cuerpo y el medio ambiente, a diferencia de las frutas y verduras cultivadas orgánicamente, que no logran obtener en algunos casos el sello de Kashrut. La lógica de lo absurdo crece aún más, para aquellos quienes separan los utensilios para carne de los utensilios lácteos, pero para ello, les es más importante usar utensilios desechables, especialmente los mas Kosher: Los de poliestireno que no son perecederos en absoluto, son muy económicos y se pueden botar a la basura. Utensilios que todos sabemos, implican un terrible daño ambiental y generan grandes cantidades de basura no reciclable. Muchos de nosotros nos abstenemos de comer jametz en Pesaj y algunos de nosotros incluso realizaremos la ceremonia de eliminación de jametz correctamente. Sin embargo, con ello ¿realmente celebramos la libertad? Un rabino conservador, suele llamar a su agente de bolsa en la víspera de Pesaj para aegurarse de no haber adquirido a través de su agencia, acciones de empresas que emplean a niños pequeños, o trabajadores sin condiciones sociales y en condiciones de explotación. El agente de bolsa, suele verificar si esto ocurre y el rabino le exige que al día siguiente, hora de la erradicación del jametz, se asegure de no tener una sola inversión en dichas empresas. La preocupación por los trabajadores y evitar el apoyo a sociedades explotadoras e inhumanas es parte de su erradicación del jametz y el festejo de un Pesaj verdaderamente Kosher. Lo más interesante es, que ninguno de los temas que he mencionado está desvinculado de nuestra tradición cultural y religiosa de Tikun Olam, una sociedad justa, un trato digno a la fauna y a la flora ambiental. Todo ello forma parte integral de nuestra herencia religiosa. El kashrut ecológico y la conciencia ambiental en este contexto, deben ser quizás tan importantes para nosotros como las prácticas del kashrut tal como fueron interpretadas por los sabios y rabinos hasta el día de hoy. Está en nuestras manos el dejar un mundo no tan solo Kosher, sino más sano a nuestras siguientes generaciones, ese es uno de los significados más profundos de nuestra misión como pueblo de Israel.

Shabat Shalom! Rabino David Laor 12 de Febrero, 2021



 


Shabbat shalom!

It is said that when Moses ascended to Sinai, God gave him the laws of the Torah, including the well-known commandment: "You shall not cook the kid in its mother's milk" The humorous story tells, that Moshe said to God: Oh, you mean you won't eat meat and milk? God answered: No! I mean "You shall not cook the kid in its mother's milk". Moshe thought for a bit and said, Ooh ya, you mean you need to separate plates for meat dishes and to separate plates for dairy? To which God answered a little annoyed: Nooo! I mean, "You shall not cook the kid in its mother's milk". Moshe thought for a few more moments and replied: Oh, I got it! You have to wait six hours between eating meat and eating milk! God stared at him in disbelief, despair and answered: I mean… well… do whatever you want! All those Kashrut rules are surely known to you, not mixing even chicken with milk, separating dishes, waiting a few hours between eating meat and milk, all of this was derived from that original commandment. And when I say "derived" this means: interpreted, elaborated, developed by rabbis, not by the Divine. In contrast to the Karaite community, which tends to accept only the written Torah and determine its laws from the simple text of the Torah, Rabbinic Judaism based all current laws on the creative interpretation of the sages, what we know as Oral Law. Among the many examples found in this week's Parashat Mishpatim is the well-known talion law, the famous: "eye for an eye", which was interpreted as a monetary compensation, according to Maimonides who declared: "It is known in the acceptance of our rabbis that it refers to property", and God forbid! it may refer to the very eyes! that is to say, compensation in property or money, for the bodily damages caused. This is also reflected in chapter 23, verse 2 that says: "Thou shalt not follow the multitude to do evil; neither shalt thou speak in a cause to divert judgment, following the multitude" What does the Torah literally say? If you see many doing wrong, don't follow them. And don't accept the majority, even if they want to twist justice. The sages, however, separated the last three Hebrew words in the verse, and gave it just the opposite meaning in their decision on this rule: "following the multitude". That is, the law is decided according to the majority opinion. Or as known today: in a democracy the majority wins. Let's go back to our command that appears in chapter 23 verse 19: "You shall not cook the kid in its mother's milk". The context in which the verse appears is immediately after the three great festivals, and the way in which the Pesach lamb is sacrificed: Without chametz at home, with other additional rules and not otherwise, that is: "kid in its mother's milk". The original intention was to separate our worship customs from pagan worship customs. In fact, in the old Aramaic translation of Onkelus, this verse intentionally omits the word "kid" and says: "You shall not cook meat in milk". And from here, as in the initial history, a large number of additional laws were derived: The prohibition of cooking, became eating meat with milk, and eventually prohibitions of separating dishes and utensils or waiting several hours between eating meat and milk. Extremes situations happened in certain Kosher restaurants, having to use separate tablecloths, reaching the absurd level of throwing away an entire pot of food, because it had been discovered that it was not the correct pot, or because a ladle used for meat, fell into a dairy pot. This happens during days of hunger and poverty that the world lives, its a double shame. As Reform Jews, we accept kosher laws as one of the most prominent features of the Jewish religion, remembering that they include not only meat and milk issues, but also forbidden foods, such as the ban on chametz during Pesach, the ban on eating pork, seafood and many more. However, I believe that we should also understand the laws of kashrut from two other no less important aspects. The first is the political and economic aspect. Is it really valid to revoke a kosher certificate in a restaurant, which during the month of December placed a Christmas tree in its window, for its non-Jewish customers? Or is it valid to revoke a kosher certificate from a coffee shop that opens its doors on Saturday? According to the rabbinate of Israel, the answer is usually affirmative, despite being a total political and social issue, not Kashrut. The second aspect is the new approach that in recent years has been given to the issue of Kashrut, called ECO-KOSHER or Kashrut committed to ecology and the environment. Among the leaders of this novel Jewish interpretation, are Conservative Rabbi Arthur Green and Jewish Renewal Rabbi Arthur Waskow. Eco-Kosher includes several components, for example, it not only addresses the question of whether the meat is kosher, but also the question of how was raised, the animal that has arrived at our table? Is goose liver a kosher food in our eyes, when it has been the result of abuse of these birds, which were fed through a tube that is inserted directly into their stomach, although common law allows it? Is this food really such a necessary culinary delicacy for us, that these animals are thus harmed? Are the eggs that arrive at our table really kosher food, after the hen has been raised in a cramped cage and unable to move, whereas we could instead get non-kosher eggs, but from chickens growing in open spaces and large surface having maximum freedom of movement? The meat of a dairy calf is considered of high quality, since the animal grows in a cage of just the right size, in such a way that it cannot move almost at all, neither to the right, nor to the left, nor forward nor back, so his muscles never develop and the meat is very soft. Is it really Kosher to get meat that is tender for our palate, at the cost of torturing the animal? If we go to the world of plants, the absurd borders the unreal! According to Rabanut, pesticides, which are actually toxins, are strictly kosher! And this despite the fact that it is known, they are harmful to our body and the environment, unlike organically grown fruits and vegetables, which in some cases fail to obtain the seal of Kashrut. The logic of absurdity grows even more, for those who separate meat utensils from dairy utensils, but for this, it is more important to use disposable utensils, especially the most Kosher polystyrene ones that are not perishable at all, are very cheap and can be thrown away. Utensils that we all know, create a terrible environmental damage and generate large amounts of non-recyclable garbage. Many of us abstain from eating chametz on Pesach and some of us will even perform the chametz removal ceremony correctly. Yet with it, do we really celebrate freedom? A conservative rabbi often calls his stockbroker on Pesach eve to make sure that he has not acquired through his agency, shares of companies that employ young children, or workers without social conditions or in conditions of exploitation employment. The stockbroker usually verifies if this happens and the rabbi demands that the next day, time of the eradication of chametz, he must be sure that he does not have a single investment in those companies. Concern for workers and avoiding support for exploitative and inhumane societies is part of his eradication of chametz and the celebration of a truly Kosher Pesach. The most interesting thing is that none of the topics I have mentioned is unrelated to our cultural and religious tradition of Tikun Olam, a just society, a dignified treatment of fauna and environmental flora. All of this is an integral part of our religious heritage. Ecological Kashrut and environmental awareness in this context should be perhaps as important to us as Kashrut practices as interpreted by sages and rabbis to this day. It is in our hands to leave a world not only Kosher, but healthier for our next generations, that is one of the deepest meanings of our mission as the people of Israel.

Shabbat shalom! Rabbi David Laor February 12th, 2021


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