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5779 Tetzave Rabino Dario Feiguin

“Una llama eterna”

Parashat Tetzavé. B´nei Israel, 2019


Rabino Darío Feiguin


La primera ley que aparece en la Parashá de esta semana, Parashat Tetzavé, tiene que ver con el “Ner Tamid”: La luz eterna que debía estar encendida en el Mishkán, luego en el Beit Hamikdash, y que muchos años después se convirtiera en el símbolo del Estado de Israel, en forma de un candelabro de 7 brazos: nuestra Menorá.


Dice: “Veatá Teztavé el Benéi Israel veikjú eléja shemen záit zaj katit lamaór lehaalot ner tamid”.

Y tu ordenarás a los hijos de Israel y tomarán para sí aceite de oliva puro para encender la llama eterna”.


Hoy en día, y después de la destrucción del Beit Hamikdash, cada Sinagoga es un Mikdash Katán = un pequeño santuario, y tenemos un recuerdo de esa Menorá, en el “Ner Tamid”, esa luz que está siempre encendida arriba del Arón Hakódesh.


El año pasado hablé de esto en Parashat Tetzavé, y como no quiero repetirme a mí mismo, permítanme hoy compartir una Drash, más alegórico y metafórico.

Además, como muchas veces pasa, algunos textos bíblicos que parecen tan cerrados y chatos, se abren como una flor en primavera gracias a la interpretación y a la Torá she be al pe (enseñanza oral).


Es que hay 4 palabras clave en esta Mitzvá del Ner Tamid, que me parece que son parte de la base de un Judaísmo vibrante y relevante para hoy en día.


La primera palabra es Tetzavé. Significa “ordenarás”, y viene de la raíz “Mitzvá” que quiere decir “Precepto”. De acuerdo a la interpretación literal, tener una luz que ilumine nuestro horizonte, es un precepto. Pero más allá del Pshat (la interpretación literal), quisiera sugerir una interpretación midráshica: La palabra Tetzavé comparte la misma raíz que las palabras Mitzvá (precepto) y Tzavta (grupo). Esto sugiere que una Comunidad no puede basarse sólo en leyes que ordenan qué hay que hacer y qué hay que evitar. Es necesario agregar una dimensión de pertenencia, de colectivo, de grupo.


El Judaísmo no es sólo leyes. Tiene que ver también con pertenecer, con sentirse parte de un grupo que se une a partir de historia y destino, costumbres y tradiciones, pero también, a través de la amistad y el amor. Sin Tazvta, la Mitzvá se vuelve irrelevante.


La segunda palabra es Lehaalot. Significa hacer subir. De acuerdo al Pshat tiene que ver con encender esa luz eterna bien en lo alto. Un comentarista agregó a esta comprensión literal, que hay otra razón por la cual la Torá no dice Laalot (subir), sino que dice Lehaalot (hacer subir).

Para aquellos que saben algo de hebreo, no utiliza la conjugación en Páal, sino en Hif´il.

Decir laalot, sería subir. Decir lehaalot, es no sólo subir uno mismo, sino también hacer subir al otro. Y esta es una interpretación increíblemente hermosa y auténticamente judía: No subo yo solo, y ya está. Subo e intento ayudar al de al lado a subir.

Una Comunidad va a crecer si sube, pero también hace subir.


La tercera palabra clave es la palabra Ner. Quiere decir luz, vela o candela. Pero ya el mismo libro bíblico de los Proverbios entendió que la luz divina es el alma humana: “Ner Adonai Nishmat Adam” (Proverbios 20:27). Dios está en la Neshamá, en el alma, en el espíritu, en nuestro ser interior. Nuestro Judaísmo debe llenarse de contenido interior. En una época en donde lo más importante pareciera ser el packaging, la Torá nos recuerda, que una vasija sin contenido, no sirve para nada. Sólo ocupa lugar.


Y la cuarta palabra clave es la palabra Tamid. Quiere decir siempre, y denota la idea de algo constante y que sucede en forma repetida. Hay quienes creen que Dios se reveló al Pueblo de Israel sólo una vez en el Monte Sinai, y que a partir de allí no hay ni habrá ningún cambio o evolución. Pero hay quienes creemos que la Revelación divina es un proceso y que es constante. Como decimos en nuestras plegarias matutinas: “Uvtuvó mejadesh bejol iom tamid maasé Bereshit”: “Con su bondad renueva cada día constantemente su obra de Creación”.

Muy poco sirve a la tierra un diluvio cada muchos años. A veces, es hasta devastador. Pero mucho sirven las lloviznas constantes y repartidas que nutren el suelo de humedad y mantienen viva la esperanza de que un mundo mejor es posible.


Cuando veo el Ner Tamid, entiendo que vale la pena poner el cuerpo y el alma para seguir manteniendo viva la llama de un Judaísmo que está basado en el amor que sostiene al grupo de pertenencia, en el desafío transformador de subir y hacer subir al otro, en el contenido interior de ese mensaje universal, y en la posibilidad de que se realimente una y otra vez.


El Ner Tamid formaba parte del Mishkán, que a su vez estaba en el centro del campamento de los hijos de Israel, e iba con ellos a todas partes, en un desierto que no tenía caminos marcados, sino, como dice el poeta Antonio Machado y que inmortalizó Joan Manuel Serrat, se iban haciendo caminos al andar, golpe a golpe, y verso a verso.


 

“An eternal flame”

Parashat Tetzave. B´nei Israel, 2019


Rabbi Darío Feiguin


The first law that appears in this week's Parsha, Parashat Tetzave, has to do with the "Ner Tamid": the eternal light that was to be lit in the Mishkan, then in the Beit Hamikdash, and many years later became the symbol of the State of Israel, in the form of a 7-branched candelabrum: our Menorah.


It says: "Veata Teztave el B´nei Israel veichju eleja shemen zait zach katit lamaor lehaalot ner tamid".

And you shall command the children of Israel and take for themselves pure olive oil to kindle the eternal flame. "


Today, and after the destruction of the Beit Hamikdash, each Synagogue is a Mikdash Katan = a small sanctuary, and we have a memory of that Menorah, in the "Ner Tamid", that light that is always lit above the Aron Hakodesh.


Last year I spoke about this in Parashat Tetzave, and since I do not want to repeat myself, let me share today a Drash, more allegorical and metaphorical.

In addition, as often happens, some biblical texts that seem so closed and flat, open like a flower in spring thanks to the interpretation and Torah she be al pe (oral teaching).


There are 4 key words in this Mitzvah of Ner Tamid, which I think are part of the basis of a vibrant and relevant Judaism for today.


The first word is Tetzave. It means "order” and comes from the root "Mitzva" which means "Precept". According to the literal interpretation, having a light that illuminates our horizon is a precept. But beyond the P´shat (the literal interpretation), I would like to suggest a midrashic interpretation: The word Tetzave shares the same root as the words Mitzva (precept) and Tzavta (group). This suggests that a Community cannot rely only on laws that dictate what to do and what to avoid. It is necessary to add a dimension of belonging, of a collective, of a group.


Judaism is not just laws. It also has to do with belonging, with feeling part of a group that unites through history and destiny, customs and traditions, but also, through friendship and love. Without Tazvta, the Mitzva becomes irrelevant.


The second word is Lehaalot. It means to raise. According to the P´shat it has to do with lighting that eternal light well and up high. One commentator added to this literal understanding, that there is another reason why the Torah does not say Laalot (go up), but instead says Lehaalot (bring up).

For those who know some Hebrew, he does not use the conjugation in Paal, but in Hif'il.

To say laalot, would be to go up. To say lehaalot, is not only to raise oneself, but also to raise the other. And this is an incredibly beautiful and authentically Jewish interpretation: I do not go up alone, and that's it. I climb and try to help the one next door to climb.

A Community will grow if it rises, but also increases.


The third key word is Ner. It means light or candle. But already the same biblical book of the Proverbs understood that the divine light is the human soul: "Ner Adonai Nishmat Adam" (Proverbs 20:27). God is in the Neshama, in the soul, in the spirit, in our inner being. Our Judaism must be filled with inner content. In a time when the most important thing seems to be packaging, the Torah reminds us that a vessel without content is useless. It only takes space.


And the fourth key word is Tamid. It means always and denotes the idea of ​​something constant and that happens repeatedly. There are those who believe that God revealed himself to the People of Israel only once on Mount Sinai, and that from then on there has not been and there will not be change or evolution. But there are those who believe that divine Revelation is a process and that it is constant. As we say in our morning prayers: "Uvtuvo mechadesh bchol yom tamid maase Bereshit": "With his goodness he constantly renews his work of Creation every day".

Very little serves the earth a flood every so many years. Sometimes, it's even devastating. But the constant and distributed drizzles that nourish the soil with moisture and keep alive the hope that a better world is possible are very useful.


When I see the Ner Tamid, I understand that it is worth putting the body and the soul to keep alive the flame of a Judaism that is based on the love that sustains the group of belonging, in the transforming challenge of climbing and making the other climb, in the inner content of that universal message, and in the possibility that this feeds itself again and again.

The Ner Tamid was part of the Mishkan, which in turn was in the center of the camp of the children of Israel, and went with them everywhere, in a desert that had no marked roads, but, as the poet Antonio Machado says and Joan Manuel Serrat immortalized, they were making paths by walking, blow by blow, and verse by verse.


Translated by Sebastián Sas

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