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5778 Tetzave Rabino Dario Feiguin

No olvidar

Parashat Tetzavé. Shabat Zajor, B´nei Israel, 2018


Rabino Darío Feiguin



Este Shabat se conoce en nuestra tradición como “Shabat Zajor”, el Shabat donde hay que recordar, y nunca olvidar, lo que Amalek le hizo al Pueblo de Israel al salir de Egipto.


Sacamos un segundo Sefer Tora en el que leemos un pequeño párrafo en el que dice que Amalek salió a destruir al ya castigado conglomerado de ex–esclavos hebreos en el desierto. Y eso es algo que no se puede ni debe olvidar.

El texto bíblico lo acentúa diciendo: “Zajor”=recuerda; y rematando “lo tishkáj”= no te olvides. Es la forma en que la Biblia le da fuerza y contundencia al precepto de la Memoria.


Amalek se transformó desde entonces, en el prototipo de quien odia al judío; una patología que desde hace dos siglos se reconoce como Antisemitismo.


Los Rabinos establecen que hay que leer el párrafo de Shabat Zajor, siempre antes de Purim, porque aunque no nos hayamos dado cuenta antes, Purim no es un carnaval hueco. Es la celebración de la salvación de otro intento en la Historia de exterminar a los judíos. En este caso en Persia, cuando un ministro cruel y arrogante llamado Hamán tramó un plan de exterminio para quienes no querían arrodillarse frente a él y rendirle pleitesías.

Lo que es aún más patológico, y característico de todo antisemitismo aún disfrazado de anti-israelismo, es que quien se negaba a esas reverencias no era todos los judíos. Era sólo un judío, Mordejai, que todavía y a pesar de la asimilación cultural en muchos órdenes, mantenía la idea fundamental de que tenemos y adoramos sólo a Dios. No a los hombres. Ni siquiera a los poderosos.


El día previo a la ejecución se convirtió en un día de ayuno, y el luto y la angustia se transformaron en regocijo y alegría, cuando por intermedio de la reina Ester, el rey descubrió el plan macabro, y una vez más, prevaleció la vida.


Amalek y Hamán son sólo ejemplos de antisemitas que en cada generación aparecen con planes macabros de genocidio y exterminio.


El odio hacia otros no es algo que padecimos sólo los judíos. No tenemos ese monopolio.

La historia nos habla de muchos otros pueblos que fueron víctimas: Armenia, Rwanda, Yugoslavia, Sudán, y tantos otros más. Allí también hubo victimarios, prototipos de Amalek y Hamán.

No sólo los judíos, sino todo hombre de bien, debe ejercer su memoria y no olvidar.


No se puede olvidar el genocidio de la Dictadura en la Argentina: los campos de concentración en mi país, los vuelos de la muerte donde se arrojaban personas drogadas y aún vivas al Río de la Plata, las torturas, el robo de bebés y de identidad.


Como judíos, tenemos una enorme lista de episodios que no vamos a olvidar. No olvidamos cada Yom Kipur las torturas hasta la muerte de los Romanos. No olvidamos las vejaciones de las Cruzadas, no olvidamos las hogueras de la Inquisición, no olvidamos Kishinev y los Pogroms.


No olvidamos lo que pasó hace sólo 75 años en Europa.

No olvidamos los crematorios, las cámaras de gas, las montañas de cadáveres, el frío, el hambre y la des-humanización llevada milimétricamente hasta su más baja exposición.


La paz no se negocia con el amigo sino con el enemigo.

Es verdad. Pero esto es posible sólo si el enemigo quiere la Paz.

Por eso, este Shabat Zajor, no olvidamos a nuestros muertos en los atentados terroristas. No olvidamos a sus familiares, también víctimas de estos atentados brutales.


La Paz sólo puede ser alcanzada a través de la Verdad de la Justicia.

Y la verdad no la conocemos. No nos la dicen. No sabemos qué se negoció entre Argentina Irán, sospechado de la autoría intelectual del atentado a la Amia; un régimen totalitario y cruel, homofóbico, que respalda la lapidación de mujeres, igual que Hitler, igual que Torquemada, igual que Hamán y Amalek.

Irán es un régimen que niega la Shoá, que declama públicamente la destrucción del Estado de Israel, y sospechado de estar detrás del terror internacional.


En este Shabat Zajor, debemos recordar quiénes somos y de dónde venimos, quiénes elegimos ser y hacia dónde vamos, cuáles son los valores que tenemos que priorizar por sobre los intereses, y cómo proyectarlos hacia el futuro, para nosotros y nuestros hijos, más allá de internas egoístas y miopes, para darle una respuesta contundente al antisemitismo de turno, que está allí afuera esperando herirnos de muerte, y que es nuestro verdadero enemigo.


“Zajor” = “recordá”

“Lo Tishkaj” = “No te olvides”


 

Never Forget

Parashat Tetzaveh. Shabat Zachor, B´nei Israel, 2018


Rabbi Darío Feiguin


This Shabbat is known in our tradition as “Shabbat Zachor”, the Shabbat when one must remember and never forget, how Amalek treated the People of Israel as they left Egypt.


We take out a second Sefer Torah in which we read a small paragraph that tells of Amalek’s setting out to destroy the already punished conglomeration of Hebrew ex-slaves in the desert. And this is something we cannot and must not forget.


The biblical text accentuates this saying: “Zachor” = remember; and emphasizing “lo tishkach” = do not forget. This is the way the Bible gives strength and forcefulness to the precept of Memory.


Amalek has since been transformed into the prototype of he who hates the Jew; a pathology that was recognized over two hundred years ago as antisemitism.


The Rabbis established that the paragraph of Shabbat Zachor be read just prior to Purim, because, even though we may not always be aware of it, Purim is not merely an empty carnival. It is the celebration of yet another intent in the history of the extermination of the Jewish people, in this case, in Persia, when the cruel and arrogant minister Haman hatched a scheme to exterminate all who did not bow down to him in praise.


What is even more pathological and characteristic of all antisemitism, even when disguised as anti-isaelism, is that it was not all Jews who refused to bow down. There was only one, Mordechai, who still, despite cultural assimilation, maintained the fundamental idea that we have, and we worship, only God. Not men. Not even those who are powerful.


The day prior to the execution was converted into a day of fasting, and the mourning and anguish was transformed into rejoicing and joy, when, thanks to the intervention of Queen Esther, the King discovered the macabre plot, and once again, life prevailed.


Amalek and Haman are only examples of the anti-Semites that in each generation appear with their macabre plots of genocide and extermination.


Hatred of others is not something suffered only by Jews. We do not own this monopoly. History shows us many other people that were victims: Armenia, Rwanda, Yugoslavia, Sudan and many others. There too we see the victimizers, prototypes of Amalek and Haman. Not just the Jews, rather, all people of goodness, should exercise their memory and not forget.


One can never forget the genocide of the Argentinian dictatorship: concentration camps in my country, death flights where people, drugged and still alive, were thrown into the Rio de Plata; the tortures, the robbing of babies and of identities.


As Jews, we have an enormous list of episodes that we will not forget. Every Yom Kippur, we will not forget the torture until death by the Romans. We will not forget the vexations of the Crusades; we will not forget the burning at the stake by the Inquisition. We will not forget Kishinev and the Pogroms.


We will not forget that which occurred only 75 year ago in Europe. We will not forget the crematoriums, the gas chambers, the mountains of bodies, the cold, the hunger and the de-humanization that was carried out millimetrically to its lowest depths.


Peace is not negotiated with a friend; rather with an enemy. While that is true, it is possible only if the enemy desires Peace.


And for that reason, this Shabbat Zachor, we will not forget our dead who perished in terrorist attacks. We will not forget their families who are also victims of these brutal attacks.


Peace can only be achieved through the Truth of Justice.


Yet we do not know the truth. We aren’t told. We do not know what is negotiated between Argentina and Iran, the suspected intellectual author of the attack on the Amia. Iran, a totalitarian, cruel, homophobic regime that supports the stoning of women – another Hitler, another Torquemada, another Haman and Amalek.


Iran is a regime that denies the Shoa; that publicly declares the destruction of the State of Israel and is suspected to be behind international terrorism.


On this Shabbat Zachor, we must remember who we are and from where we come; who we choose to be, and where we wish to go. We must remember the values that we have to prioritize over other interests, beyond selfish and myopic visions among ourselves, and how we must project these values towards the future, for ourselves and for our children, to forge a forceful response to today’s antisemitism. That antisemitism is out there waiting to mortally wound us. That antisemitism is our real enemy.


“Zachor” = “remember”

“Lo Tishkach” = “do not forget”

Translated by Jody Steiger

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