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5776 Tetzave Rabino Dario Feiguin

Ner Tamid: El D´s interior

Parashat Tetzavé. B´nei Israel, 2016

Rabino Darío Feiguin


“Veatá tetzavé et benéi Israel veikjú eléja shémen záit zaj katit lamaor, lehaalot ner tamid”


“Debes instruir a los hijos de Israel para que te traigan aceite de olivas pisadas para iluminar, para el encendido de la lámpara eterna”.


Así comienza Parashat Tetzavé: con la mitzvá del encendido del Ner Tamid del tabernáculo en el desierto. La mayoría de los comentaristas acuerdan con que esa lámpara eterna era la Menorá.


Hoy en día cada sinagoga es un Mikdash Katán: un pequeño santuario; como una partecita del Beit Hamikdash de Jerusalem donde la Menorá iluminaba, como símbolo de la luz divina.


Y hoy en día el Ner Tamid, ubicado sobre el arca con los rollos de la Torá, es un recuerdo de esa primera lámpara, y es la única tradición asociada con esa primer santuario del desierto.


Pero hoy quisiera un paso más en la búsqueda de un significado a este símbolo.


El Midrash pregunta ¿por qué la luz es el símbolo favorito de D´s? Por qué las tradiciones místicas, la Kabalá y el Jasidismo en nuestro pueblo, y otras tradiciones de otros pueblos encontraron en la luz el símbolo más recurrente?


Puede ser, dice el Midrash, porque no es tan fácil mirar la luz. Por lo general, nos damos cuenta de su presencia cuando nos permite ver otras cosas.


Del mismo modo, no podemos ver a D´s, pero tomamos conciencia de su Presencia cuando vemos la belleza del Mundo, cuando experimentamos amor con otro ser humano, cuando ejercemos la bondad desde un alma blanda y sensible.


Asimismo, el fuego fue una y otra vez utilizado como símbolo de esta Presencia Divina. Como la luz, el fuego no es un objeto que se agarra o se posee.


Más que esto, el fuego es el proceso de liberar la energía escondida en una madera o un leño encendido.


Del mismo modo, no se cuán importante es dedicar todas nuestras fuerzas a captar a ese D´s trascendente, el Creador y Juez omnipotente y omnipresente.


Tal vez, siguiendo este Midrash, la búsqueda espiritual debería estar encarada hacia la posibilidad de descubrir ese D´s imanente la Shejiná: su Presencia, que se hace real en nuestras vidas, a través del proceso de liberación de nuestra energía potencial dentro de cada uno, para ser sensibles, generosos, creativos.


Si la luz es el símbolo de D´s, entonces el fuego, que es el producto de la tecnología humana, representa el esfuerzo humano por dejar entrar la realidad de D´s dentro de nuestras vidas.

Maimónides llamaba a esta búsqueda: toaréi peulá: es decir, los atributos divinos que se conocen a través de sus acciones; ya que nos es imposible como humanos, conocerlos desde su esencia misma.


Esto significa, que no podemos definir la existencia, la Justicia, la Bondad de D´s; pero si decir claramente cuales de sus acciones denotan tales atributos y valores.


Mordejai Kaplan, el creador del Reconstruccionismo, puso todo el énfasis religioso en la búsqueda de ese D´s imanente, cercano, mundano e interior.


Porque la verdad es que la teología metafísica no sirve de mucho más que como un ejercicio de especulación filosófica.


Lo que siempre le importó al Judaísmo es cómo traducir esa idea fundacional en el aquí y el ahora.


Dejar entrar la realidad de D´s dentro de nuestras vidas es la meta fundamental de nuestra religiosidad; y las Mitzvot son un medio, no un fin en si mismo, para lograrlo.


Esto se traduce en la vida de todos los días. ¿Dónde está D´s en nuestra relación con los que se acercan al carro a pedir vender alguna baratija? ¿Dónde está D´s en nuestra relación con las personas que duermen en la calles? ¿Dónde está en nuestra relación con el prójimo?


Ahí se ve o se oculta D´s; ¡No sólo en la sinagoga! ¿Dónde está D´s en nuestro humor? Yo creo que está mucho más cerca de nuestra sonrisa, de nuestra canción, de nuestra palabra afectuosa. ¡Todo lo demás es comentario!


Por eso creo que es tan relevante el Midrash sobre el primer versículo de la Torá que leeremos mañana. Porque no importa tanto ver la luz. Importa más que la luz ilumine todas las cosas. Porque no importa tanto poseer, como liberar la energía interior. Igual que el fuego del Ner Tamid.


Y un Midrash más para terminar. ¿Por qué el aceite debe ser de oliva? Por qué la Menorá debe ser pura, desprovista de celos, egoísmo, orgullo y vanidad. En la antigüedad como ahora, el olivo es un árbol que representa la Paz.

Madura muy despacio, sin apuros, sin presiones, sin tensiones.

Solo después de un tiempo de Paz, sin disturbios en el clima o en la agricultura, el olivo va a dar sus frutos.


Ojalá que podamos tener ese tiempo de Paz, para ser capaces de recoger los frutos al dejar a D´s entrar en nuestras vidas, y vivirlas con alegría, con poesía y con belleza.



 

Ner Tamid: The Internal G-d

Parashat Tetzavé. B´nei Israel, 2016

Rabbi Darío Feiguin


“Veatá tetzavé et benéi Israel veikjú eléja shémen záit zaj katit lamaor, lehaalot ner tamid”


“We must instruct the children of Israel to bring you pressed olive oil to illuminate, to light the eternal lamp.”


Thus begins Parsha Tetzaveh: with the mitzvah of the lighting of the Ner Tamid of the tabernacle in the wilderness. Most commentators agree that this eternal lamp was the Menorah.


Today every synagogue is a Mikdash Katan: a small sanctuary; like a small part of the Beit Hamikdash of Jerusalem where the Menorah shone, symbolizing the divine light.


And today the Ner Tamid, located over the ark with the scrolls of the Torah, is a reminder of this first lamp, and is the only tradition associated with the first sanctuary in the desert.


But today I would like to take one more step in the search for a meaning for this symbol.


The Midrash asks why light is the favorite symbol for G-d? Why did the mystical traditions, the Kabbalah and the Hasidism of our people, and other traditions of other peoples, find light to be the most recurring symbol?


Maybe, says the Midrash, because it isn’t so easy to look at the light. Usually, we realize its presence when it allows us to see other things.


Similarly, we can not see G-d, but we are aware of his presence when we see the beauty of the world, when we experience love with another human being, when we exercise kindness from a soft and sensitive soul.


Also, the fire was again and again used as a symbol of this Divine Presence. Like light, fire is not an object that one can grab or hold.


More than this, fire is the process by which hidden energy is released from wood or a log.


Similarly, I don’t know how important it is to devote all our strength to capturing this transcendent G-d, the omnipotent and omnipresent Creator and Judge.


Perhaps, following this Midrash, the spiritual quest should face the possibility of discovering this immanent G-d, the Shechinah: his presence, that becomes real in our lives, through the process of releasing our potential energy within each of us, to be creative, sensitive, and generous.


If light is the symbol of G-d, then fire, which is the product of human technology, represents the human effort to let the reality of G-d enter into our lives.


Maimonides called this search: toaréi peulá: that is, the divine attributes which are known by their actions; since we can not, as humans, know this from their essence.

This means that we can not define the existence, the Justice, or the Goodness of G-d; but we can clearly say which of his actions denote such attributes and values.


Mordechai Kaplan, the founder of Reconstructionism, put all the religious emphasis on finding that immanent, approachable, worldly and inner G-d.


Because the truth is that metaphysical theology is not much more than an exercise in philosophical speculation.


What has always been important to Judaism is how to translate this foundational idea to the here and now.


Letting the reality of G-d into our lives is the fundamental goal of our religion; and Mitzvot are a means to accomplish it, not an end in themselves.


This translates to everyday life. Where is G-d in our relationship with those who appoach the car to sell some trinket? Where is G-d in our relationship with people sleeping in the streets? Where is G-d in our relationship with our neighbor?


There one sees or hides G-d; Not only in the synagogue! Where is G-d in our mood? I think he is much closer to our smile, our song, our affectionate word. Everything else is commentary!


So that is why I think the Midrash about the first verse of the Torah that will read tomorrow is so relevant. Because it is not so important to see the light. It is more important that the light illuminates all things. Because it is not as important to possess the inner energy as to release it. Just like the fire of the Ner Tamid.


And to finish with one more Midrash. Why should the oil be from an olive? Because the menorah should be pure, devoid of jealousy, selfishness, pride and vanity. In ancient times as now, the olive tree is a tree that represents Peace. It matures slowly, without haste, pressure or tension. Only after a time of peace, with the climate and agriculture undisturbed, the olive tree will bear fruit.


May we have that time of Peace, to be able to reap the rewards of letting G-d into our lives, and live with joy, poetry and beauty.


Translated by: David Feingold

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